Musica Moderna
La música de Argentina más conocida internacionalmente es el tango, que se desarrolló principalmente en la ciudad de Buenos Aires y alrededores. En el interior del país es más fuerte la música folclórica. A partir de la década de 1960 se desarrolló una variante propia del rock, cantado en español, conocido como rock nacional ; en la misma década comenzó a cultivarse ampliamente la balada romántica latinoamericana. En los últimos años tomó un fuerte impulso la cumbia, emparentada con el cuarteto cordobés.
La música clásica y la ópera tiene un amplio espacio, con compositores e intérpretes de fama mundial y el Teatro Colón de Buenos Aires, como eje de la actividad.
Otros estilos musicales cultivados en Argentina son la música de los pueblos originarios, el bolero, el jazz, el reggae, la música electrónica, el punk, el heavy metal, la música infantil, etc.
Balada romántica latinoamericana
Artículo principal: Balada romántica latinoamericanaLa balada romántica encuentra su origen en el bolero latinoamericano de los años 50, pero también en la canción romántica italiana (Nicola Di Bari), y francesa (Charles Aznavour) de los años 60 y 70.
Argentina tiene intérpretes de fama internacional como Sandro, Leonardo Favio, Facundo Cabral, Valeria Lynch, Dúo Pimpinela, Diego Torres, Patricia Sosa, etc.
Bolero
Artículo principal: BoleroEntre los intérpretes de bolero se destacan Mario Clavel, María Marta Serra Lima, Chico Novarro, etc.
Cumbia
La cumbia argentina es un estilo relativamente nuevo a diferencia de otros géneros que ganaron popularidad entre los años 70 u 80. Influenciada por el folclore nacional, la música andina, ritmos caribeños, y la misma cumbia colombiana ganó gran popularidad en los años 90 de la mano de solistas como Gilda, Alcides (Actualmente se dedica a la Musica Bizarra, como El Rey Alcides, Antonio Ríos, Pocho la Pantera, y grupos como Adrián y los Dados Negros, Grupo Sombras, Ráfaga, Los Chakales, Los Leales, Amar Azul, y Los Charros presentando en su mayor parte letras románticas o describiendo problemas de la vida normal y el agregado de bajos, guitarras, instrumentos de percusión (como timbales), de viento (trompetas o quenas) o de percusión (como güiros). Para muchas personas los 90 fueron los años dorados de la cumbia argentina, hits como "la ventanita", "la gata", "amores como el nuestro", "tonta" cautivaron al público entero.
Durante las crisis económicas que fueron desde los años 99 a 2001, la tonalidad y estilo en este género fue agregando diversos elementos, como influencias del Hip-Hop o el Reggaeton, cambios como letras simples (en canciones sólo producidas para bailar) o la inclusión de drogas, pobreza y delincuencia. Así surgieron otros géneros como la Cumbia Villera, liderados por agrupaciones como Yerba Brava, Damas Gratis y Los Pibes Chorros con letras describiendo situaciones de pobreza, criminalidad o drogas. Tiempo después el mismo género fue cambiado a letras menos explícitas, en ocasiones humorísticas con sólo ritmos bailables por Supermerk2 con un marcado éxito.
También con la llegada de el grupo La Base que durante un tiempo eclipsó a otros géneros con ritmos pegadizos y bailables con letras en algunas ocasiones románticas. Esta agrupación influenció a un gran número de fugaces grupos que imitaron su estilo en muchas ocasiones en forma exitosa. Luego de la separación del grupo, el líder empezó a trabajar como solista en Nestor en Bloque triunfando una vez más, esta vez con letras sólo románticas con casi el mismo estilo musical. La llamada "Cumbia Base" y el estilo de Nestor en Bloque es reproducido hasta la actualidad por grupos como El Polaco, Junior, El Empuje, La Banda de Lechuga, 18 Kilates o El Original. En muchas ocasiones los músicos son acusados de poco originales ya que la mayor parte de las letras son copiadas de otros grupos que no son conocidos en Argentina (por ejemplo, grupos ecuatorianos, peruanos o bolivianos ).
En la actualidad la Cumbia, a pesar de no ser promocionada o patrocinada por las grandes cadenas de entretenimiento, marcas o medios masivos de comunicación (que otros géneros como el rock nacional, son promocionados en forma constante) y rechazada por el mainstream, es el estilo más popular en Argentina, cubriendo la mayor parte de los sectores bajos y medios debido a que las mismas agrupaciones no combaten (y en ocasiones incitan) a la piratería de los discos debido a que estos mismos ganan más dinero dando shows en vivo en diversos locales bailables que vendiendo discos en forma legal y la rápida proliferación de radios locales dedicadas al género mismo.
Cuarteto
- El cuarteto cordobés ha tenido también una importante expansión en los últimos tiempos.Su figura más reconocida es La Mona Jiménez. Rodrigo Bueno y Walter Olmos fueron también influyentes, como así también Banda XXI, Jean Carlos, Tru La La, La Barra, La Banda del Tigre Ariel, Los Reyes del Cuarteto, Los Pibes de Oro.
Historia del Cuarteto
Los estribillos más cantados en los bailes fiestas cordobesas de la última parte del pasado siglo XX y comienzos del presente están marcados a fuego por el ritmo del glorioso tunga-tunga. La vida del cuartetazo comenzó en las polvaredas que levantaban las alpargatas gringas de los pueblos del interior ("vieja plaza Colón, en tus noches hermosas"), luego se extendió hacia otras provincias vecinas ("Abre, Abre tu paraguas, que comienza ya a llover"), para terminar revoloteando en los clubes barriales de esta cuidad ("que te come, que te come, que te come el lobizón), convirtiéndose en el ritual nocturno de la alegría ("sueeenan las sirenas, llegaron los bomberos") de los sectores sociales más humildes ("cortate el pelo, cabezón")antes de barrer con diferencias y hacer que todos se prendieran al trencito("y los pies bien juntos al suelo van haciendo chi-qui-chá"), y asumirse como bandera cordobesa hacia todo el país ("quien se ha tomado todo el vino oh-oh).
Dedos Bailarines
Allá por 1943, la historia cuartetera latía en la mano izquierda de una mujer. Como una araña saltarina, sobre las teclas del piano Leonor Marzano marcaba el ritmo que después haría bailar hasta los postes. Su Padre Augusto Marzano, decidió acabar con milongas y tangos y, para que no siguiera quedándose sola de noche, la llamó a integrar el conjunto donde él tocaría el contrabajo, junto al acordeonista Miguel gelfoy al violinista Luis Cabero. De regalo extra, el grupo se llamaría igual que como le decían a ella y nació el "Cuarteto Característico Leo". Tinglados con piso de tierra y rodeados con bolsas de arpillera fueron algunos de los primeros escenarios donde "la leo" _así le decían al grupo_ empezó su andar. Su bautismo de fuego había sido el 4 de junio de 1943, cuando actuaron en radio LV3 –hoy Cadena 3- Aun sin ningún disco (el primero llegaría recién diez años después) hicieron bailar a pueblos enteros en el interior cordobés y en provincias cercanas. Cuando se empezó a hablar de música de "cuarteto" vinieron las preguntas.¿se llama así, porque son cuatro los que la ejecutan? ¿Hubo algún cambio en lo musical? Lo cierto es que cuando "la Leo" tocaba en las radios, muchos sólo iban a ver a Leonor marcar el tunga-tunga: contrariando dos convenciones, ella daba prioridad a una fuerte marcación rítmica con su mano izquierda (por sobre la melodía y la armonía que los demás pianistas y géneros musicales privilegiaban) y en vez de acentuar el segundo tiempo del ritmo, acentuaba el primero (subrayo el "tun" y suavizó el "ga"). EL cambio fue fundamental para abrir el camino del impacto bailable.
Más que Música
Luego de girar años por el interior "la Leo" comenzó a acercarse a esta cuidad (por entonces en explosión urbana e industrial, y cruzada por las más variables tonadas de provincia), donde luego de animar carnavales en los barrios y de ver cómo nacían otros grupos de su riñón musical, se impuso completamente a finales de los años sesenta, al tiempo que las paginas de la voz de interior comenzaban a albergar anuncios de sus próximos bailes. En la década siguiente y con ayuda de la televisión el fenómeno del cuarteto no sólo se hizo masivo y trascendió las fronteras cordobesas, sino que a través de las presentaciones diarias de docenas de conjuntos en cientos de localidades, se fueron gestando las vivencias de un tipo de folklore popular que sobrepasaría los límites de lo musical. Ninguna otra Música tenía su misma forma de bailar ni su mismo público. Su ritual era único y, con ligeras variantes. incluía la institución del choripán (sándwich de pan francés con chorizo de cerdo a la parrilla) a la entrada del bailongo, el vino tinto generoso, la entrada barata, policías celosos del orden, las mesas dispuestas alrededor de la pista del club y toda la multitud de parejas girando en un solo círculo con sentido contrario a las agujas del reloj, que no dejaban de saltar hasta marcar el amanecer. El grupo tocaba varias horas agregando su variante pero respetando el tunga-tunga. el cantante, siempre morochito, no necesitaba teñirse el pelo para conquistar seguidores. Las puestas escenográficas dejaban en claro, con su modestia, que el verdadero espectáculo estaba en la pista. Ninguna música habló tanto de los cordobeses como el cuarteto, con su letras pobladas de negrazones, humor casero, trasnochados, flacas alegres y desgracias del c







